Todas las creaciones de Mario
Martínez guardan una misma esencia, desde sus dibujos que acompañan sus
esculturas, sus pinturas, el arte objeto y orfebrería que diseña. Tiene una
manera muy particular de geometrizar las formas vivas-orgánicas, puede
ser polémico con respecto a si te gusta o no, pero siempre mantiene el mismo
lenguaje. Lo que me gustó en general de su obra son los contrastes que maneja
de materiales, por una parte lo cálido de la madera y por otra lo frío de la
plata, también un contraste que percibí es que en sus creaciones donde
involucra animales, por más estilizados y geometrizados que estén, los ojos siempre serán
realistas. Pude apreciar su gusto por los animales en especial por las aves,
los caballos, los peces y los monos. De sus obras en particular me gustó “el
pelícano” porque su nivel de interpretación en cuanto a la forma y a su
deformación es armónica y los contrastes resaltan la figura; también todas sus
obras que involucraban la deformación de instrumentos se me hicieron muy
atractivas. Lo que no me gustó en general de su trabajo fue el hecho de no ver
una evolución, de no saber cuál fue el camino de su inspiración. De pronto
observaba una obra que me parecía muy explorativa y la fecha de creación era
reciente, también vi que uno de sus mejores trabajos los realizó en la década
de los 90´s. No sentí una congruencia.
La obra de Mario es para mí un
referente del pensamiento artístico
mexicano, sin embargo en general su
trabajo no es algo que me motive a explorar su camino. Siento que le hace falta una nota a mayor a sus
creaciones, siento que sus obras son muy creativas pero que sigue
encerrado en un esquema y lo que nos quiere comunicar se pierde y divaga. Sin embargo rescato mucho la
calidad artística con la que nos presenta su trabajo, eso es algo cuantificable que
podemos tomar como inspiración.

